Para esta ceremonia Maya de renovación de votos, quisimos que la naturaleza estuviera presente de una manera especial, acompañando cada momento de la celebración.
El ramo fue diseñado y creado con elementos especiales: con ruda, albahaca y manzanilla, junto con rábanos y zanahorias. Las hierbas aromáticas desprendían sus fragancias mientras la pareja vivía este momento, creando una sensación de armonía y conexión con la naturaleza. Después del ritual, el ramo sería entregado como ofrenda a la Madre Tierra, en agradecimiento por tantas bendiciones
Los anillos, elaborados de flores naturales , representaban la unión de dos vidas. Su forma circular evocaba la continuidad y los ciclos de la naturaleza, como un amor que ha sabido transformarse con el paso de los años y permanecer unido.
El mandala, compuesto por flores y semillas, ocupaba un lugar especial dentro de la ceremonia. En él estaba representada Ixchel, una de las principales deidades femeninas de la tradición Maya, asociada con la fertilidad, la medicina, el agua y los ciclos de la vida. Entre las semillas destacaban el maíz y el cacao. El maíz ocupa un lugar fundamental en la cosmovisión Maya y en el relato del origen de la humanidad, mientras que el cacao tuvo una profunda importancia cultural como alimento y como elemento de intercambio y de la vida ceremonial.
Así, esta ceremonia espiritual se convirtió en una manera de honrar 50 años de matrimonio: una renovación de votos acompañada por un ritual Maya en el que la naturaleza estuvo presente para celebrar la historia, la unión y el camino que aún continúa.
Elementos Especiales en la Ceremonia Maya





